jueves, diciembre 22, 2005

22-D

Imagino que estarán preocupados por mi destino en el llamado Día F. Bueno, les contaré algo. Pues resulta que no estuvo tan mal. ¿Qué tal? La verdad, sí me la pasé divertido y todo estuvo bien padriuris. Je je. Mi tarro de cerveza fue considerado "original" (aunque no ganó el premio gordo) y me dieron una tacita media pinche que tiene un osito navideño en el frente. No importa, ya la tengo a la mano para la hora del café por las mañanas. La ganadora del aquelarre fue una taza que sí estaba bastante buena y que venía envuelta en una mega hamburguesa de unicel. Fui jurado del concurso (¿por qué?, no sé) y, además de deliberar sobre el Taza Fest, también nos tocó otorgar el gorro verde del Grinch al más aguado de la celebración y el gorro rojo al más animado. Uy, sí. Sha-la-la. Bueno, pero la verdad, no estuvo tan mal, repito.

El brindis sí estuvo más seco. Claro, los actos oficiales siempre tienen esa dosis de cartón que a todos jode. Vinieron los discursos, los buenos deseos vía memorándum y las sonrisas con terminación .gob.mx. Lo mejor fueron las viandas. Algo debió haber pasado con Oficialía Mayor que ahora sí nos mandaron bocadillos decentes y una dotación de sidra que, por su sabor, deduzco que la compraron en Huejotzingo. En fin. Al menos ya no fueron los tacos de canasta y las gaseosas del año pasado, aunque no estaría mal que para 2006 se ahorrara para unas botellas de vino tinto.

Pero la joya del día fue la comida de la Dirección. Sonará raro decirlo, pero estuvo muy buena. El esposo de nuestra Directora (me pongo de pie, es más, estoy de pie) es en verdad todo un personaje. Ex rector de Chapingo y ex subsecretario de algo durante la administración de Ernesto Zedillo, el buen hombre es uno de los mejores animadores de cualquier clase de celebración. Además, en el restaurante había algo así como el Carne Fest por el cual me embutí no sé cuántos trozos de arrachera y chistorra hasta desafiar mis límites. Mmmm. Además, vinieron los vinos chilenos (Casillero del 666) y el postre y el café y la plática y guara guara. Qué bien, ¿no?

Ayer terminaron las labores convencionales, sin embargo, hoy todavía hemos venido algunos por estos rumbos. De hecho, más de los que imaginaba. Hay de todo: secretarias, operativos, analistas y mandos medios. ¿Jefes? He visto por allá a la encargada de la Dirección General, pero nada más. Tengo que confesar que al momento de arribar --a las nueve horas-- sí sentí como nostalgia de no ver a todos mis compañeritos burócratas, pero luego fueron llegando poco a poco y a estas alturas --las 13 menos 10-- ya volví a extrañar el hecho de no estar a solas con mi soledad (Maricela dixit).

Me leo y siento que lo estoy haciendo medio cursi. No importa. Es la época, ¿no? Por doquier se respira el ambiente navideño y, además, la gente anda como en esa mezcla de euforia y locuacidad por tener la billetera bastante abultada. Claro, eso no exenta que todos andemos a las vivas por las ratas de dos, tres y cuatro patas, pero, de cualquier forma, la buenaondez está en el aire. Hay que disfrutarlo si pensamos que para enero de 2006, es decir dentro de 10 días, todo volverá a ser cuesta arriba y los rostros de las personas se volverán a endurecer.

Una porra a la Navidad.

Así habló la burocracia.

PS. Por cierto, he cambiado de gafas.



RITA LEVI-MONTALCINI, NEURÓLOGA, PREMIO NOBEL DE MEDICINA


"Mi cerebro funciona como a los 20 años"

Nací en Turín en 1909: tengo 96 años. Vivo en Roma. Soy neuróloga: descubrí cómo se regeneran las células nerviosas. Decidí no ser esposa ni madre. No tengo hijos. Soy de izquierdas: ¡admiro las políticas de Zapatero! Soy de familia judía, pero soy laica: abogo por los valores éticos sin esperar recompensas en otra vida

VÍCTOR M. AMELA

¿Cómo celebrará sus 100 años?

- Ah, no sé si viviré, y además no me placen las celebraciones. ¡Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día!

- ¿Y qué hace?

- Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas y sus países. Y sigo investigando, sigo pensando...

- No se jubila.

- ¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila, y se abandona... Y eso mata su cerebro. Y enferma.

- ¿Y cómo anda su cerebro?

- ¡Igual que a mis 20 años! No noto diferencia en ilusiones ni en capacidad. Mañana vuelo a un congreso médico...

- Pero algún límite genético habrá...

- No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo..., pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!

- ¿Cómo lo hace?

- Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas!

- Ayúdeme a hacerlo.

- Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará.

- ¿Y viviré más años?

- Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones...

- La suya fue la investigación científica...

- Sí, y sigue siéndolo.

- Descubrió cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso...

- Sí, en 1942: lo llamé nerve growth factor (NGF, factor de crecimiento nervioso), y durante casi medio siglo estuvo en entredicho, ¡hasta que se reconoció su validez y en 1986 me dieron por ello el premio Nobel!

- ¿Cómo fue que una chica italiana de los años veinte se convirtió en neurocientífica?

- Desde niña tuve el empeño de estudiar. Mi padre quería casarme bien, que fuese buena esposa, buena madre... Y yo me negué. Me planté y le confesé que quería estudiar...

- Qué disgusto para papá, ¿no?

- Sí. Pero es que yo no tenía una infancia feliz: me sentía patito feo, tonta y poca cosa... Mis hermanos mayores eran muy brillantes, y yo me sentía tan inferior...

- Veo que convirtió eso en un estímulo...

- Me estimuló también el ejemplo del médico Albert Schweitzer, que estaba en África para paliar la lepra. Deseé ayudar a los que sufren, ¡ése era mi gran sueño...!

- Y lo ha hecho..., con su ciencia.

- Y, hoy, ayudando a niñas de África para que estudien. Luchemos contra la enfermedad, sí, ¡pero todo mejorará si acaba la opresión de la mujer en esos países islamistas...!

- La religión ¿frena el desarrollo cognitivo?

- Si la religión margina a la mujer frente al hombre, la aparta del desarrollo cognitivo.

- ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?

- Sólo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones, vinculadas al sistema endocrino. Pero en cuanto a las funciones cognitivas, no hay diferencia alguna.

- ¿Por qué todavía hay pocas científicas?

- ¡No es así! ¡Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los hicieron en verdad sus hermanas, esposas e hijas!

- ¿De veras?

- No se admitía la inteligencia femenina, y la dejaban en la sombra. Hoy, felizmente, hay más mujeres que hombres en la investigación científica: ¡las herederas de Hipatia!

- La sabia alejandrina del siglo IV...

- Ya no acabaremos asesinadas en la calle por monjes cristianos misóginos, como ella. Desde luego, el mundo ha mejorado algo...

- Nadie ha intentado asesinarla a usted...

- Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución de judíos..., y tuve que ocultarme por un tiempo. Pero no dejé de investigar: monté mi laboratorio en mi dormitorio... ¡y descubrí la apoptosis, que es la muerte programada de las células!

- ¿Por qué hay tan alto porcentaje de judíos entre científicos e intelectuales?

- La exclusión fomentó entre los judíos los trabajos intelectivos: pueden prohibírtelo todo, ¡pero no que pienses! Y es cierto que hay muchos judíos entre los premios Nobel...

- ¿Cómo se explica usted la locura nazi?

- Hitler y Mussolini supieron hablar a las masas, en las que siempre predomina el cerebro emocional sobre el neocortical, el intelectual. ¡Manejaron emociones, no razones!

- ¿Sucede eso ahora?

- ¿Por qué cree que en muchas escuelas de Estados Unidos se enseña el creacionismo en vez del evolucionismo?

- ¿La ideología es emoción, es sinrazón?

- La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! Y, al ser imperfectos, hemos recurrido a la razón, a los valores éticos: ¡discernir entre bien y mal es el más alto grado de la evolución darwiniana!

- ¿Nunca se ha casado, no ha tenido hijos?

- No. Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!

- ¿Lograremos un día curar el alzheimer, el parkinson, la demencia senil...?

- Curar... Lo que lograremos será frenar, retrasar, minimizar todas esas enfermedades.

- ¿Cuál es hoy su gran sueño?

- Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad cognitiva de nuestros cerebros.

- ¿Cuándo dejó de sentirse patito feo?

- ¡Aún sigo consciente de mis limitaciones!

- ¿Qué ha sido lo mejor de su vida?

- Ayudar a los demás.

- ¿Qué haría hoy si tuviese 20 años?

- ¡Pero si estoy haciéndolo!