viernes, diciembre 14, 2007

La víspera de vacaciones

Bueno. Nos aproximamos al final de un ciclo laboral más. Otro año gastado en el Ministerio. Un nuevo paseo por todas esas etapas que caracterizan a un periplo burocrático. Al inicio planeando las actividades y los presupuestos del año, luego llevándolas a cabo, en julio y agosto la evaluación semestral, después algunos asuntos de cajón como la presentación de los informes, por ejemplo el de Gobierno, al final de cada mes el envío del avance de las metas a la oficina responsable, para finalizar en noviembre y diciembre con los cierres y la comparación de resultados obtenidos. Como dijo el poeta, qué largas son las horas y qué rápido se van los años.

Claro, también este mes se caracteriza por una relajación del ambiente y por la proliferación de brindis y comidas dizque de buena voluntad para dar por terminadas las labores y desearse parabienes para lo que venga después. Por cierto, este año se nos ha anunciado que no habrá guardias durante las vacaciones, lo cual me parece muy bien: muchos listillos aprovechaban para venir tres o cuatro horas y después cobrárselas como si hubiesen estado en un día normal.

Aunque estamos casi al final, en esta ocasión las secretarias inquietas que durante todo el año no hacen nada y que al final siempre se muestran como las más participativas para la cosa fiestera, bueno, decía que en esta ocasión este tipo de personajes no han dado muestras de su espíritu lúdico. Nadie nos ha invitado a ningún intercambio de regalos, a ninguna comida, desayuno o cena, nadie ha preguntado cómo vamos a dar el cerrojazo, nadie nos ha consultado si queremos bocadillos o tacos de canasta para complementar las palabras de despedida de nuestro DG. Esto me parece razonable, pero no deja de ser extraño el comportamiento sobrio que está campeando por esta oficina (estamos adoptando actitudes de nórdicos antes de que mesoamericanos).

Lo que sí hay es una especie de expectación por temas más terrenales como el pago del aguinaldo y de los demás beneficios económicos de fin de año (vales, bonos, entre otros). La gente se ha quejado de que este año la cosecha decembrina ha sido austera. En los próximos días sabremos bien a bien.

Por cierto, ayer me tocó presenciar en directo la inauguración de la llamada “Fuente de la República”, la cual se ha montado en el cruce de Bucareli y Paseo de la Reforma. De hecho, tomé unas fotos y escribí una especie de reseña en mi portátil. Espero más tarde sacar el archivo y subirlo.

Por lo pronto, un texto que he leído en el blog de Sheridan, el cual es, sencillamente, genial.

Adelante.

 

 

La niña linda

Declaro que me parece muy bien que las personas practiquen la religión que heredaron o eligieron mientras no dañen a terceros.

Una vez declarado lo cual tengo unas preguntas:

¿No sería interesante que los sacerdotes –aprovechando el amor que todos le tienen a la Virgen de Guadalupe, y utilizando el respeto del que gozan, sobre todo en ese día en que el compatriotaje está dispuesto a escuchar lo que le digan sin enojarse demasiado– le pidiesen a su grey que no truenen cohetones para celebrarla?

Porque las personas que arrojan cohetones dañan a terceros.

¿No sería bueno que los sacerdotes le explicaran a sus fieles que la Virgen no lleva un cuadernito en el que anota, por ejemplo, “Cinco cohetones en la Gustavo A. Madero” ni mucho menos, en consecuencia, “Hacerle un milagrito a la Gustavo A. Madero”?

¿Que les dijeran que a la Virgen no le gustan los cohetones pues es una niña muy linda y muy buena que quiere vivir en paz, sino que antes bien le molesta mucho que los cohetones anden despertando a los bebés, perturbando a los viejitos, sacando de sus casillas a los escritores neuróticos?

¿Que les dijeran que a los que echan cohetones, lejos de hacerles milagritos, les manda castigos?

¿Que les dijeran que a la Virgen no le gustan los cohetes porque al día siguiente no se puede respirar de tanta pólvora en el aire, ni se pueden ver los cerros, incluido el cerro que ella eligió, que es el del Tepeyac? (En realidad, ese cerrito mide sólo 40 metros, por lo que de todos modos no se vería, pero los sacerdotes no tienen por qué decir eso).

¿Que en realidad la Virgen no quiere más, ni perdona más, ni beneficia más a sus hijitos por andar caminando de rodillas y dejando un batidero de sangre en el suelo?

¿Que nunca se ha sabido que la Virgen anote en un cuadernito, por ejemplo, “El arrepentimiento de Froylán Badillo es sincero, pues se echó de rodillas toda la Calzada de los Misterios”?

¿Y que a la Virgen no le gusta tener que anotar en su cuadernito, por ejemplo, “Conseguirle una silla de ruedas a Froylán Badillo, que se pescó una gangrena por andar caminando de rodillas para pedirme perdón por haberse madreado a la Sra. Badillo”?

¿Que les dijeran que lo que le gusta a la Virgen es que vivan su religión calladitos, en adecuada introspección, sin andar llamando la atención de nadie, y mucho menos de la prensa?

¿Y que la Virgen ya sabe cómo es y por lo tanto no necesita que le lleven a su Basílica sus propios retratos, ni estatuas ni nada?

¿Que a la Virgen lo que le gusta es la música sacra, y en especial la de Monteverdi, y no la de mariachi que, francamente, no sólo le es ajena, sino que le parece extremadamente ruidosa a causa de esas trompetas que son como cohetones de latón?

¿Que a la virgen en realidad no tiene por qué gustarle que César Costa le cante la canción “Tus ojos” y mucho menos que le guiñe un ojo?

Sería formidable. México sería un mejor país, aunque fuera sólo un día (lo cual ya es suficiente milagro).

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Austero diciembre, comparto la opinión ya que por acá en constituyentes la cosa va igual aunque no han faltado los intercambios, brindis, fotos y abrazos.

Por el momento tengo mi cd Echoes de Pink Floyd que recibí el cual a falta de la llegada de bono y aguinaldo me reconforta un poco.

diciembre 14, 2007 12:33 p.m.  

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