miércoles, diciembre 19, 2007

Cinco, cuatro, tres...

Con fondo musical de Charly García comienzo a escribir estas líneas desde mi lugar de trabajo en el Ministerio. Estás buscando un símbolo de paz, afirma el argentino por los altavoces. En efecto, al parecer la humanidad –o al menos la parte que corresponde a los alrededores de este edificio público—anda totalmente instalada en el espíritu navideño. Por doquier se pueden ver grupos de amigos, parejas, turistas, burócratas y despistados con caras de felicidad por a) la inminente llegada de las vacaciones, b) el aumento de la cuenta bancaria por el aguinaldo, c) el bien clima que ha habido en la ciudad, y d) motivos diversos.

Ayer que caminaba por Juárez pude corroborar el ambiente festivo que hay en las calles. Las chicas vestidas más guapas que de costumbre, los cafés y las terrazas llenas, los turistas coloreando el ambiente. No sé. Hasta la música del organillero sonaba diferente.

El ambiente era tan cercano a un gran aquelarre colectivo que, de repente, dos tipos me detienen y me piden una opinión para un programa nocturno de la televisión. El punto: remedios para las resacas. Algo en lo que sí puedo aportar algo a la humanidad, dada mi experiencia pasada. Así que, poniendo mi cara de serio, di algunos tips para dejar fuera de combate a la sed y el dolor de cabeza que deja la ingesta de alcohol. Espero que salga el próximo viernes. Por cierto, y hablando de estos temas, olvidé comentar que lo primero que hice cuando ingresé al recinto de la FIL en Guadalajara fue leer un texto para las cámaras de un telediario matutino. ¿Qué tal? Ya voy a comenzar a buscar un asesor de imagen y a un representante.

Bueno. Este año no ha habido ni brindis, ni sentidas palabras de despedida a cargo del DG, ni intercambio de regalos, ni nada de nada. Estamos amargados, me comentó mi secretaria. Pues algo hay de eso, aunque, si lo miramos bien, no fue tan mala idea dejar de andar haciendo todas esas actividades dizque afectivas que implica el término de labores y la llegada de las fiestas religiosas. La otra secretaria que siempre organiza todo el aquelarre andaba muy triste porque el jefe de jefes le dijo que sí, que muy bien, que montaran su show, pero fuera del horario de oficina. Ja. Ésa fue buena.

Así que, colegas, si lo miramos bien, hoy es como un 17 de junio o un 24 de septiembre…, es decir no hay muchas cosas que apunten a diferenciar este día de otros. Por supuesto, hay una especie de emoción contenida por el parón de actividades que inicia hoy y que se prolongará hasta el próximo 7 de enero de 2008, fecha en la que los Reyes Magos nos darán como regalo la vuelta a la oficina.

Por lo pronto, disfrutemos el buen sol que nos da diciembre y salgamos a caminar por las calles: hay un buen ambiente para compartir con colegas y desconocidos el haber arribado con bien al término de este 2007.

Adelante.