viernes, febrero 09, 2007

Viernes de pasión

Una duda atormenta mi alma llanera: ¿por qué los tipos y tipas que ponen música en sitios diversos se anuncian diciendo que van a pinchar? La mayoría no pincha en el sentido castellano de la expresión, es decir de poner a girar un disco y posar la aguja del brazo de la consola para escuchar sonidos, tal cual sucedía con verdaderas reliquias como las Stromberg-Carlson. Esto equivaldría a ser Disc Jockey. Pero ahora lo que veo que sucede es que cualquiera que pone música --desde un antro hasta su habitación-- se llama pomposamente a sí mismo "pinchadiscos".

- Wey, voy a pinchar el sábado en el Pasagüero.

- Wey, le caes al Centro Cultural España el jueves porque va a estar de pelos... ¡voy a pinchar!

- Wey, el Roberto va a pinchar en el Dada X.

- Wey, no mames, ya me salieron más tocadas para pinchar.

- Wey, pinchas bien pinche...

Como podemos observar, en todas estas expresiones de la juventud cotorrona la expresión pinchar denota que el sujeto en cuestión ha puesto o pondrá música en alguna celebración o reunión. Pero en ello no implica que use tornamesa, aguja y acetatos. En muchos casos sólo llevan sus carpetotas compradas en el Eje Central para 300 discos compactos serigrafiados por Producciones Barba Roja y, en uno que otro, sus iPods Nano de cuatro GB de capacidad. Y ya con eso pinchan. Órale.

Si antes la onda era traer una guitarra al hombro y un pequeño amplificador en la mano izquierda, lo de hoy para ligarse a las coleguitas es decir que se va a pinchar en algún antrete de esos culturosos que abundan en el Eje Centro-Roma-Condesa.

Pinches pinchadiscos.