sábado, abril 26, 2008

Confabulario / Consternación

Me encuentro, digamos, consternado. Después de dar mi clase de hoy en el Estado de México he comprado El Universal. Y como muchos otros sábados, lo primero que he buscado entre todo el papel ha sido el suplemento cultural Confabulario, pero sobre todo, la sección llamada "La Silla Eléctrica".

Bueno. Hasta aquí todo iba bien. Sin embargo, en la página tres he visto un recuadro con un recado, digamos, lapidario. Veamos.

Despedida. El viaje terminó. Después de cuatro años y 210 números, confabulario cierra sus puertas (...) Con esta edición, Confabulario se va. Pero de algún modo se queda.

Y ya.

Después, en el área de la referida columna se lee lo siguiente:

El lector que ya leyó la página tres de este suplemento, se habrá enterado de que tiene entre las manos la última entrega de esta columna. La Silla Eléctrica se va a la calle con y todo y chivas.

Y ya.

Sin explicaciones, sin detalles, sin conmiseración por sus lectores.

No oculto que experimento una especie de desazón.

Por años fui verdadero fan de "El Búho", el suplemento cultural de Excélsior entre 1985 y 1999. Muchos dirán que siguieron "Sábado" de unomásuno, pero yo siempre preferí al primero. Cuando desapareció la publicación encabezada por René Avilés Fabila sentí el orfanato cultural. ¿Qué leer ahora?

Letras Libres ha ocupado en los últimos años un poco ese lugar. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, Confabulario se había convertido en la opción del fin de semana. A excepción del inefable Monsi, todos los demás que escribían ahí eran respetables. Bueno, también la sección del plagiador Pérez Gay (José María) era desechable. Pero, por ejemplo, Fadanelli, Blanco, Peralta, et al, sin olvidar a Héctor de Mauleón, habían establecido una especie de nuevo sendero en los suplementos culturales.

Ahora, con esta terrible noticia, todo vuelve al cuestaarriba.

¿Por qué cierran? Pero, sobre todo, ¿por qué no dan explicaciones? ¿El diario los ha censurado? ¿Se han peleado? ¿Fundarán algo mejor? No sé.

Pero de lo que sí estoy totalmente seguro es de que esto es una versión revisitada de la historia de siempre: hay algo que te gusta y, de repente, se acaba. Así pasó con Rock 101, con Radioactivo, con El Búho, con Confabulario...

Todo está destinado a irse a la mierda tarde que temprano. Todo.