sábado, junio 21, 2008

20 años después

La primera anotación en esta bitácora sobre la Eurocopa de Naciones 2008 rememoró el partido final de la edición de 1988, aquel Holanda versus Unión Soviética disputado en Alemania que ganaron los naranjas.

Bueno, 20 años después, la ex Unión Soviética ha dejado en el camino a los tulipanes con una soberbia actuación de sus chicos Arshavin y Pavlyuchenko. Vaya espíritu incansable en los tiempos extras. Vaya mentalidad de eficiencia y técnica aplicada a la victoria. Vaya exquisitez para la definición del segundo gol (ese toque a contrapie quedará registrado en los anales de los más grandes goles de las competiciones europeas).

Estos chicos que ahora juegan por Rusia aún nacieron bajo el régimen, así que todavía traen algo de ese carácter serio y disciplinado, lleno de técnica y esfuerzo, que los ha sacado a flote ante uno de los más fuertes favoritos.

Gracias a la ex URSS por existir en el fútbol mundial. Sus jugadores deberían poblar los equipos de las ligas planetarias, dejando a un lado a los clásicos chulos suramericanos, veleidosos y sacadólares, que suelen presentarse como los salvadores del fútbol espectáculo.