jueves, junio 12, 2008

...con la fuerza de los mares, ¡yo!

Recuerdo que cuando era un chaval había una canción que realmente me movía, no sé por qué, pero que me prendía de sobremanera cada vez que la escuchaba: la vieja "Como yo te amo" del buen divo de Linares, Raphael Martos.

Era tanta mi fe y mi fervor por la rola que casi le rogué a mi vecino de enfrente, quien tenía el acetato y religiosamente lo ponía por las mañanas, que me lo grabara en un casete que, ex profeso, compré para tal fin. El punto era que yo tenía como cinco o seis años. Cuando tuve la canción la repetí hasta la saciedad. Bueno, pero antes, cuando la transmitía la radio del pueblo corría a subir el volumen a tope e imaginarme la apoteosis que representaría verla interpretada en directo.

Digo todo esto porque ahora, gracias a la magia del iPod, puedo escucharla cuantas veces quiera y ni siquiera tuve que pagar nada por la rola. Mi esposa tenía guardado un disco compacto recopilatorio de este tío y, bueno, padentro.

Además, Raphael me simpatiza porque --literalmente-- se levantó de la tumba a la que casi lo aventaba un malestar hepático hace unos cinco años.

En efecto, el español experimentó un transplante de hígado y, véanlo ahora, tan campante como siempre y vociferando con todo sus éxitos por aquí y por acullá.