jueves, junio 26, 2008

Ramón Cacabelos, neuropsiquiatra, Universidad de Osaka; precursor del test genético.

"La revolución del test génico da todo el poder al paciente".


LLUÍS AMIGUET

Tengo 53 años: asesoro a la Administración Federal de Drogas y a la UE. Soy de Cambados. Me doctoré en Osaka: fui allí el primer investigador médico no japonés de su historia. Presido la Asociación Española de Neurogeriatría. Tuve de paciente al ingeniero que diseñó el tren bala.

En tan sólo un siglo los humanos hemos duplicado nuestra esperanza de vida...

Bien.

... Nunca tantos habíamos vivido tanto. A principios de siglo, moríamos entre los 36 y 42 años; hoy vivimos de media entre los 78 y los 82.

Las señoras son las que viven más.

La nueva longevidad de nuestra especie ha cambiado de raíz las estadísticas médicas: las patologías degenerativas, que no eran tan relevantes, hoy son las de mayor incidencia, como el alzheimer, parkinson, esclerosis... Y, por otro lado, los cánceres.

¿Y...?

Todas esas enfermedades tienen en común que están escritas en nuestro genoma desde que nacemos. Como sabe, acabamos de cartografiar todo el genoma humano, así que ya estamos en condiciones de hacer una predicción sólida y personalizada.

¿Sirve saber de qué moriré?

Sí, porque de la predicción pasamos a la prevención y mejoraremos así su calidad de vida - sobre todo de los 65 a los 85- para que sean años para vivir y no sólo sobrevivir.

Hay médicos que juzgan irrelevantes los test genéticos.

Gran parte de mi profesión tiene 50 años o más y no ha estudiado a fondo la nueva genética de la susceptibilidad más allá de la binaria mendeliana. Así que es lógico, pero no excusable, que se acongoje e incluso tema perder poder con estos nuevos test.

¿La medicina génica les resta poder?

Da al paciente más poder sobre su salud. Recuerde que el 80 por ciento de las patologías adultas tienen base genética y siguen una regla de oro: cuanto más genes estén implicados en la dolencia del paciente, más rápido es su curso y peor tratamiento tiene y cuantos menos genes, más lento es su curso y mejor respuesta podemos darle.

Por ejemplo.

Las grandes dolencias de corazón, cáncer y cerebro pueden aparecer a los 20 años o a los 80, dependiendo de la cantidad de genes implicados. Necesitamos una revolución médica y cultural para que cada ciudadano haya identificado sus riesgos 30 o 40 años antes de que aparezcan las enfermedades.

Una vez identificados los genes implicados y sus riesgos... ¿Qué?

Seguir estrategias preventivas personalizadas y una farmacogenética individualizada. Imagínese que tiene usted antecedentes familiares de cáncer de colón: puede hacerse la colonoscopia cada año o ahorrarse las molestias si se hace el test genético y no presenta usted ningún riesgo. Así se librará de las radiografías rutinarias y hará cabalmente las que sí tengan riesgo genético.

Sería todo un ahorro.

Un ahorro enorme en pruebas médicas rutinarias. Y además abre las posibilidades de la farmacogenética individualizada.

¿Les será rentable a las farmacéuticas fabricar un medicamento sólo para mí?

La farmacología tendrá que cambiar de modelo de negocio. Hoy te duele la cabeza y te tomas un ibuprofeno, que te fastidia el estómago, entonces te tomas un omeoprazol para protegerlo, pero ese omeoprazol te fastidia la potencia sexual y entonces necesitas una Viagra...

Entrar en la farmacia es no salir.

Todo eso se acabará cuando sepas tu perfil genético y en un chip aparezcan las causas genéticas de tu dolor de cabeza y cómo tratarlo y qué medicamentos te convienen.

¿Cómo actuarán las farmacéuticas?

Los laboratorios ahora pueden tardar 12 años en sacar un fármaco, les quedan cinco de patente así que tienen que vender a granel para recuperar la inversión porque el fármaco se les muere. En cambio, si le hacen medicinas adaptadas a su perfil genético le tendrán usted de cliente de por vida.

¿Quién se quedará con la industria de la predicción genética?

Ahora mismo hay infinidad de empresas que te hacen el test por 300 euros y en unos años se hará el test genético con la facilidad con que ahora se hace el del colesterol. Cuando empezamos...

¿Quiénes?

Hemos creado una sociedad mundial de medicina genómica donde colaboramos con el doctor Takeda en Osaka, Pelfrey en EE. UU., Jacobini en Ginebra y Bimvlad del Carolinska, entre otros de un gran equipo internacional. Piense que quien se haga con la predicción genética controlará el sector del diagnóstico durante los próximos cien años. Cuando empezamos el test de un sólo gen costaba 150.000 pesetas hoy son 20 euros.

Todavía - dicen- no sirve de mucho.

Ya sirve de mucho, pero es sólo el comienzo de un recorrido y si no apostamos por él, nos quedaremos en el paleolítico. Recuerde que la radiología tardó 25 años en generalizarse y el scanner 15. Hoy son habituales.

¿No me deprimiré si descubro que tengo probabilidades de enfermar?

La nueva genética de susceptibilidad es un cálculo probabilístico de riesgo, no una condena. Si conoces el riesgo, puedes actuar sobre él, reducirlo y tal vez eliminarlo.

Supongamos que mi test detecta riesgo genético de Alzheimer...

El primer test genético de Alzheimer se hizo en el 2000. ¡Se beneficiaría de un descubrimiento muy reciente! Si tiene más de 40 años, podría tratarse ya con media docena de eficaces fármacos neuroprotectores y más adelante, incluso podríamos realizarle alguna intervención más sofisticada...


Un gallego de Osaka

Cuando muchos universitarios viven con sus padres hasta los 40, es estimulante escuchar cómo el joven Cacabelos se fue a Japón, interesado por la neurocibernética: allí estaban los mejores. Y los mejores supieron valorar su determinación: fue el primer médico no nipón al que se admitió en un doctorado, aunque tuvo que olvidarse de la cibernética, porque era asunto de seguridad nacional, y se dedicó a la neuropsiquiatría para formar parte del equipo que descubrió la antivasodepresina. Se convirtió en un niño mimado del Estado y representó a Japón en congresos, donde el gallego de Osaka demostraba que la voluntad y el talento no reconocen más fronteras que las de su propia ambición.