miércoles, abril 16, 2008

Argentina es Stone

Siempre que ando bajón de energías y ánimos recurro a los Stones: llego a mi piso, busco entre mi colección de dvd's y coloco alguno en el reproductor. Ver a Keith, Mick, Charlie y Ronnie en acción me reconforta y me inyecta sangre nueva.

Ahora he visto el más reciente, el de la gira A bigger bang. Un capítulo del cuarto disco me estremece (bueno, todos, pero quizás éste tiene algo especial). Se trata del que tiene lugar en Argentina, país en el que dieron dos recitales en febrero de 2006 (unos días antes de su arribo a la Ciudad de México).

¿Y por qué digo que me estremece? Por la verdadera pasión que muestran los argentinos por los Rolling Stones. Un fervor genuino para con Las Majestades.

Ahí podemos ser testigos de gente corriendo detrás de su autobús en las calles luego de su aterrizaje, a motociclistas que caen sobre las aceras pero que no claudican en su afán por mirarlos unos segundos, a las hinchadas stonianas coreando cánticos como de fútbol y brincando afuera del hotel a las dos de la madrugada, a la gran masa humana a tope y ondeando las camisetas durante el concierto en el campo de River, a las banderas blanquizaules con la mítica lengua al centro y la leyenda Argentina es Stone pintada en negro en las barras superior e inferior, al hijodeputa suertudo que se subió a abrazar a los Stones al final del concierto...

Hombre, veo esto y me dan ganas de estar ahí.

En la Ciudad de México la reacción también fue fervorosa, pero quizás no tanto. Me jode esto.

Los argentinos no son santos de mis devociones. Pero algo habrá que admirarles: su pasión. Y quien sea fan de los Rolling Stones merece todos mis respetos.

Salud.