lunes, octubre 06, 2008

Matemáticas y política

Marcelo Luis Ebrard, alcalde de facto de la Ciudad de México, ha felicitado y ha ofrecido todo su apoyo al chico inteligente que ha llamado "espurio" al presidente Felipe Calderón cuando recibía de sus manos el Premio Nacional de la Juventud.

El nombre del joven es Andrés Leonardo Gómez Emilsson. Su mérito ha sido tener aptitudes para las matemáticas.

Ante esto, mi pregunta es, ¿no acaso este gesto de Ebrard puede ser considerado como una apología de la violencia? Más que una defensa a la libertad de expresión, siento que ha sido una manera de encender los ánimos y de caldear el ambiente a tontas y a locas.

Es decir, ¿qué habría pasado si algún chico inteligente, de apellido extranjero y melena exagerada hubiese llamado "loco" o "resentido" al candidato perdedor de las presidenciales de 2006, Andrés Manuel López? Quizás las mismas personalidades de las izquierdas estarían culpando a la actual administración de filtrar provocadores en sus actos con el fin de crispar aún más el ambiente político nacional.

Que el chico inteligente en matemáticas tenga sus opiniones es correcto. Que las exprese mejor. Que lo haga en un acto en donde ha recibido (porque no lo ha rechazado) una condecoración de ese mismo gobierno que encabeza, según él, un "espurio" (por lo tanto, también es "espurio" su premio), me parece que puede ir de lo valiente a lo ingenuo sin aduana de por medio.

Pero que un gobernante, también miembro de la administración pública y representante popular, exalte y apruebe ese tipo de actitudes, me parece altamente peligroso por una sencilla razón: está abriendo la posibilidad a que suceda con cualquier otro personaje político.

Ahora muchos lo aprueban y hasta lo aplauden porque ha sido contra alguien que no es de sus simpatías. Pero, ¿qué hay si mañana sucede contra el referido López Obrador o contra el propio Ebrard Casaubón? No creo que esta clase de actitudes se feliciten y se les brinde todo el apoyo por parte de otros actores políticos.

Para finalizar, una reflexión: saber de matemáticas no necesariamente significa saber sobre política.