martes, febrero 21, 2006

Faltan 5 días

Breves.

a) No creo que Mario Marín sea destituido como gobernador de Puebla. Es difícil creerlo ante un estado que es abúlico y pasivo. ¿La Puebla Revolucionaria? Ja. El revuelo se concentra en los medios nacionales, pero en la entidad se respira un denso --y comprensible-- clima de tensión motivado por las amenazas reales de este pequeño dictador regional. Todo dependerá, sin embargo, de la decisión de la Corte de atraer o no el caso, aunque aún ese factor no será decisivo para una posible sanción. Si todo se concentra en una investigación local, es decir a través de la Procuraduría poblana, entonces sí, todo estará perdido. La estrategia de Marín ha sido resistir todo el embate, mantenerse en pie y contragolpear. No dudo que en unos días más pasará de ser acusado a acusador. Lo hará contra los que filtraron la información y contra todo aquel que tuvo el atrevimiento de cuestionarlo. Pobre Puebla. Pero al final lo tienen merecido: sigan votando por el PRI.

b) Pumas es un equipo que cada vez da más pena. Me duele decirlo, pero no tengo otras palabras. No sólo por el hecho de que no gana, de que el fracaso se ha convertido en el sitio en donde le gusta estar, sino por varias razones paralelas: i) su directiva comete errores a granel, por ejemplo, ofrecer el Olímpico Universitario al Amiérdica para jugar, tener al hijo del presidente jugando en las filas de los rivales más odiados, mantener el contrato de transmisión con Televisa, entre otros, ii) los refuerzos que contrata son verdaderos pelmazos, cartuchos quemados, fracasados dentro y fuera de México, gastos inútiles e incomprensibles, iii) la cantera no produce ya nada rentable (¿cuándo egresó el último gran goleador de las filas universitarias?), iv) el uniforme cada vez tiene más publicidad, lo cual lo acerca peligrosamente a lo que sucede en los jerseys de equipos menores y bananeros, v) su mal rendimiento se verá reflejado en la dura posición que ocupe en la tabla de descenso para la próxima temporada. Sólo la hinchada sigue dando la cara por el Orgullo Azul y Oro.

c) Cada vez que leo sobre los efectos que tuvieron los recitales de U2 en el Azteca sobre la mexicaniza me acerco más a la idea de que Bono es como un Arjona, un Silvio o un Atahualpa Yupanqui Región 1. No sé si sea él o sus fans from hell los que lo han vuelto así. Por ejemplo, después del concierto un muy buen colega del bachillerato me mandó un mensaje de texto al móvil en el que, emocionadísimo, me explicaba la propuesta iutista (¿autista?) para lograr la paz mundial, sobre el concepto COEXISTE (con la luna islámica y las cruces judía y cristiana juntas), así como el discurso para concientizar a los países millonarios de que nos perdonen las deudas a nosotros los pobres del mundo. Ante esto la pregunta es, ¿fue a un concierto o a reunión de Pare de Sufrir o del Poder Ciudadano del Dr. Simi? Uf. Hace un rato he leído que Bono arengó y se ganó el corazón de los cariocas el día de ayer al exhortarlos a que vayan a por la Copa en Alemania. Ja. El buen chico tiene un discurso perfecto diseñado para cada público. ¿Qué dirán los mexicanos de esto? ¿Ya se dieron cuenta de que no son los consentidos de los irlandeses? ¿Creyeron que iba a suceder un fenómeno similar como con el Papa Juan Pablo II, es decir en el que nos convirtiéramos en los niños bonitos y mimados de una celebridad planetaria? ¿Pensaron que por habernos castigado ocho años ya nos habíamos convertido en la prioridad de las Industrias UDOS? Creo que con Paul Hewson se han equivocado: el amor que les proclamó es sólo una fecha más en su agenda, un paso más en su carrera (para usar la filosofía A-Todo-Pulmón que les gusta a sus seguidores). Estimados compatriotas, no se hagan ilusiones: el cantante de U2 no asumirá como propia la frase Bono, Hermano, Ya Eres Mexicano, si algún día la escucha a mitad de Even better than the real thing. Y si lo hace, no importa, lo mismo hará si en Kingston le gritan Bono, Brother, Now You're a Fucking Jamaican too!

d) Aún no encuentro lo que estoy buscando, joder. Faltan cinco días.