martes, enero 15, 2008

En guerra

Quien diga que el país no está en guerra está fuera de realidad. Y si no, ¿cómo explicarnos que las noticias principales de los diarios y los noticiarios sean el recuento de muertos durante el día? Hoy, por ejemplo, la emisión de El Universal en línea abre con la nota de que van seis ejecutados en Tijuana, BC., entre ellos tres jefes policíacos y algunos miembros de sus familias. Ayer, el punto fue el descubrimiento de cabezas humanas tiradas en las calles de la colonia Peñón de los Baños, muy cerca del aeropuerto internacional de la ciudad. Y así la lista puede seguir hasta tomar tintes francamente macabros e interminables. ¿No es esto una guerra?

Algunos dirán que no porque no estamos involucrados todos. Puede ser un argumento válido. Sin embargo, si hay dos grupos identificables que están en pugna y cuyos enfrentamientos reportan bajas, ¿de qué otra manera se le puede nombrar al hecho? El saldo no se conoce con exactitud. Un día detienen a 30 presuntos delincuentes y al otro matan a dos agentes federales. Después, lo de las cabezas y al rato decomisos y arrestos. Hace unas semanas, dos cantantes de música mexicana son asesinados por supuestas relaciones peligrosas. El gobierno anuncia que va con todo y que van a ganar la “guerra”, los criminales, sin mediar declaraciones a la prensa, dan su respuesta actuando de forma violentísima.

En fin. Esto está bastante caliente y, aunque no queramos verlo o dedicarle mucho tiempo, la cosa ya no sólo está ocurriendo allá en el norte o en Michoacán o en el sur, sino que aquí mismo, en la capital del país, a unos pasos de la terminal aérea más importante de Latinoamérica, la violencia se está volviendo algo cotidiano.

¿Qué sucederá después?